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  • 7 consejos para llevar una dieta sana y equilibrada

    7 consejos para llevar una dieta sana y equilibrada

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    Como enfermera me gustaría explicar la importancia de una buena dieta sana y equilibrada, y lo interesante de que ésta sea adaptada a cada persona según sus diferentes necesidades vitales.

    Comenzaremos por saber que las necesidades alimenticias son muy distintas  a lo largo de la vida y según el estado de salud, pero es sencillo dar unos consejos que sirvan de guía para llevar una alimentación sana y equilibrada, que contenga cantidades suficientes de nutrientes para cubrir todas las necesidades de cada uno de nosotros en cada momento.

    Para empezar, es fundamental distinguir entre alimento y nutriente. Los alimentos son todas aquellas sustancias que podemos encontrar fácilmente en la naturaleza y que nos proporcionan los nutrientes necesarios que necesita nuestro cuerpo. Por el contrario, los nutrientes son aquellas sustancias que se encuentran en los alimentos y que intervienen directamente en las reacciones metabólicas del cuerpo.

    Algunos consejos fáciles para conseguir nuestra dieta sana y equilibrada son:

    • Variar los alimentos: conocer que todos los alimentos tienen una función importante en nuestra dieta: por este motivo es necesario variar al máximo la alimentación; incluyendo todos los grupos básicos de alimentos y dentro de cada uno de ellos consumirlos variándolos el mayor número de veces posibles a la semana.
    • Hacer 5 comidas diarias: es conveniente no saltarse ninguna comida, repartidas en 5 (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena); y dentro de lo posible mantener los horarios de éstas.
    • Beber abundante agua: entre 1 y 2 litros diarios (salvo contraindicación médica). Recordando que el agua es la única bebida que calma nuestra sed, y que un alto porcentaje de nuestro cuerpo está compuesto por esta sustancia que debe ser repuesta a diario. Los refrescos o gaseosas además de no reducir nuestra sensación de sed son muy azucaradas y tienen muchas calorías, por lo que se deben evitar. Además el agua, junto con los cereales, verduras, frutas y legumbres ayuda a la regulación del tránsito intestinal evitando el estreñimiento.
    • Restringir la sal: no abusar de la sal ni los productos salados. Habitualmente solemos usarla en la elaboración y cocinado de los alimentos y una vez ya servidos en el plato en más cantidad de la recomendable (aproximadamente no más de 5 gramos al día).Para evitar el consumo excesivo de sal podemos sustituirla por hierbas aromáticas, ajo, vinagre o especias.
    • Evitar alimentos calóricos: aunque son difíciles de eliminar de la dieta, debemos restringir al máximo la bollería industrial, las conservas, alimentos precocinados que contienen alto contenido de azúcar y en calorías.
    • Comer despacio: al realizar las comidas se debe comer despacio, masticando bien todos los alimentos, en ambiente relajado, tranquilo y evitando distracciones como la televisión, la radio. Además, hay que hacerlo ordenadamente: comenzar por el primer plato, después el segundo y por último el postre.
    • Elaboración de la dieta: la preparación de los alimentos es una necesidad que puede convertirse en algo lúdico y agradable, por ello es recomendable y facilita la constancia en la dieta o menú la elaboración por la propia persona o conjunta con la familia.

    De esta manera, es más sencillo conseguir una dieta sana y variada, atendiendo siempre a los gustos de cada uno.

    En este apartado me gustaría desde aquí comentar para todas aquellas familias en las que un miembro actúa como cuidador principal de algún familiar con daño cerebral adquirido que una buena manera de conseguir una alimentación sana y equilibrada puede pasar por introducir en la dieta alimentos con colores, formas y buena presentación en el plato, ya que resultan más apetecibles visualmente y permiten conseguir distintos sabores, favoreciendo su ingesta y que las persona que por su estado de salud tiene pautada una dieta determinada, se les hagan más apetitosas las comidas y tengan una buena adherencia y seguimiento de la dieta.

    La forma de elaboración más aconsejable es el vapor, la plancha, la cocción evitando los fritos y rebozados.

    • Hacer ejercicio: es recomendable mantener una actividad física diaria, atendiendo siempre a las circunstancias personales de cada uno. Elegiremos las primeras horas del día o bien las últimas, protegiéndonos en verano de las horas de calor extremo e hidratándonos al finalizar cualquier ejercicio, para reponer los líquidos perdidos a través de la sudoración.

    Tener una alimentación saludable es fundamental para asegurar el normal funcionamiento de nuestras habilidades cognitivas, físicas y para estar en forma. Incorporar hábitos saludables a nuestra vida nos hará sentirnos mejor, y ayudará a mejorar nuestra salud día a día.

    Para finalizar, sólo quiero animaros a todos, familias, personas con daño cerebral adquirido u otras enfermedades; ya que se acerca el verano, una buena época para corregir nuestros hábitos alimenticios, a empezar a seguir algunos de los consejos anteriores, que os ayudarán no sólo a manteneros en forma sino a ser conscientes de la importancia de una dieta sana y equilibrada, que cuanto antes se inicie y se mantenga, nos ayudará a sentirnos mejor y mejorará nuestro estado de salud.  ¡Ánimo!

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